Tres bultos se desprendieron del vuelo XL1438 en la ruta Guayaquil – Nueva York. Eran casi las 09:20, del lunes 26 de febrero del 2018,cuando el avión de Latam había alcanzado 300 metros de altitud y los objetos cayeron sobre la pista del aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo.

Los bultos quedaron sobre la cabecera sur de la pista, en el área verde de la zona. Hasta entonces era lo único que se sabía. Pero después, el personal de socorro de la terminal aérea llegó al lugar y confirmó que se trataba de dos hombres y una maleta de mano. Uno de ellos estaba muerto y el otro tenía signos vitales, pero falleció minutos después. Según la Fiscalía, en la maleta se encontraron USD 20 y ropa. Los hombres vestían jeans y camisetas.

Pero entre las pertenencias no había documentos de identificación. En la tarde, la aerolínea privada, a través de un comunicado, informó que las dos personas que habrían caído de la aeronave no se encontraban a bordo y no eran pasajeros ni miembros de la tripulación ni personal de la empresa. La Fiscalía confirmó esa versión de Latam pasadas las 16:00. Pero hasta esa hora no se identificaban los cuerpos ni las circunstancias en las que ocurrió el accidente. Se presume que los dos hombres intentaban viajar como polizones en la parte del tren de aterrizaje del avión con destino a Nueva York.

La aeronave había partido desde Lima (Perú) y realizó una escala en Guayaquil. Inicialmente, el fiscal Carlos Bustamante presumía que los dos hombres se habían colado en el país vecino. “Lo que se sabe es que el avión procedía de Perú; por las características de los ciudadanos puede ser que vengan del Perú, y de aquí se dirigía a Estados Unidos, a Nueva York”, dijo. Pero en la tarde descartó esa hipótesis y señaló que supuestamente se subieron en Guayaquil. El diario El Comercio de Perú señaló, en su edición digital, que los dos hombres supuestamente eran de nacionalidad peruana y tenían entre 25 y 30 años. “Ecuador:

Los dos polizones que cayeron de un avión serían peruanos”, decía la nota. Durante la mañana, Marcelo Tobar, comandante de Policía de la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), ratificó que se realizan las investigaciones para determinar las causas que motivaron las muertes. “El hecho es que tenemos dos cadáveres producto de haber caído o haberse lanzado del avión en un hipotético arrepentimiento de continuar con su viaje ilegal en el tren de aterrizaje del avión”, anotó.

El analista aeronáutico Nicolás Larenas explicó que es poco probable que una persona llegue con vida hasta un destino como Nueva York viajando más de seis horas en el sistema del tren de decolaje de un avión comercial. “A la altura que vuelan los aviones comerciales no hay casi oxígeno y esos compartimientos no son presurizados ni climatizados. Aunque se han dado pocos casos donde sí lo han logrado con vida”, dijo.

Según el experto, que un polizón logre llegar con vida muchas veces es cuestión de suerte. Esto, porque el avión alcanza rápidamente una altitud donde falta el oxígeno y las temperaturas son muy bajas. En la ruta Guayaquil – Nueva York un avión llega a los 38 000 pies de altitud (11 582,4 metros) y la temperatura puede ser de 50 grados bajo cero. En el momento del despegue, la aeronave va a una velocidad de 250 km/hora y a una altitud de 300 metros, por lo que el impacto es fatal. A causa del accidente, las operaciones en el aeropuerto se cerraron entre 09:20 y las 10:55, mientras se realizaba el levantamiento de los cuerpos. 

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